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jueves, 17 de noviembre de 2011

La mujer a la cocina.

www.apav.pt
La mujer a la cocina, que ahí es donde le toca estar. La mujer no puede estar en puestos electorales, no puede tener estudios secundarios (¡mucho menos universitarios!). ¿Escoger a su marido? ¡Qué esperanzas! ¿Que quiere trabajar? ¡Y con el mismo salario que un hombre! A la mujer no le tiene que importar la política ni la economía. Que se aguante con el dinero que le da el marido, que no pida más. Y si por algo ingresa dinero, que se lo dé al marido, o el hombre con quien esté viviendo. ¡Y más le vale que cocine bueno! O se merece una buena lección. Y tiene que ser fiel, ésa es tarea de la mujer, no del hombre. El hombre es coqueto por naturaleza. 

Esto es una realidad. Y no por ser una realidad, está bien. La mujer ha sido subestimada desde que se inventó la rueda. Se le ha visto como el ‘sexo débil’. La que cocina. Y a la que si golpeas o le pones el cuerno, se lo merecía, lo provocó y se aguanta. Y obviamente, un objeto sexual. Tómala, úsala y déjala cuando quieras, para lo que quieras. ¡Vaya que ha sufrido este género para poder tomar parte en asuntos básicos, como decidir dentro de su propia familia!

La mujer es la base de la sociedad. Y no sólo porque represente más de la mitad de la población en el mundo. Creo que atinadamente se dice que si educas a una mujer, educas a una familia. Por naturaleza de la mujer y otras razones que yo no sé explicar muy bien, la esposa/madre de familia es la persona que más influye en los demás miembros de la familia. Y si esta mujer influye en su familia, por consecuencia influye en la sociedad. La familia es el núcleo de la sociedad, ¿recuerdan? 

Educa a una niña, y ella tendrá oportunidades de trabajar. Si una niña está concentrada en estudiar, conoce más opciones para su vida, se sabe con más valor, invierte su tiempo, y por tanto, sabe que puede escoger con quién tener relaciones y no se casará tan pronto. Si se casa, ella conocerá que tiene la opción de escoger con quién casarse. Si tiene hijos, ella sabrá que tiene, junto con su esposo, la opción de planear su familia. Si trabaja, contribuye a la economía de su país. Como estaba estudiando y trabajando, se casa más tarde, y entonces tiene menos hijos. Órale, ya estamos solucionando la economía, la sobrepoblación, y la propagación del VIH y otras enfermedades. 

www.thegirleffect.org

Entonces, como la mujer sabe más, pide más. Pide que mejore el nivel de educación y tiene metas más altas. Como da más de su trabajo, pide más trabajos y contribuye con más estímulo económico. Hay más consumo porque hay más producción y hay más dinero. Como sabe que puede tener salud, pide salud. Y si hay más salud, se usa menos dinero para controlar el SIDA y otras enfermedades. Y como pide más y se le da más, a ella y a quien ella afecta, sube el nivel de vida en general, el dinero rinde más, y la gente es más feliz; se vive mejor. The Girl Effect lo llama una “revolución”. Pues, si esta revolución sólo tiene elementos buenos y resultados aún mejores, yo digo: ADELANTE. 

Mujer, aprende que en tus manos está el futuro de la sociedad. Mujer, eres una persona influyente en los que están a tu alrededor. Mujer, exige que se respeten tus derechos, y ÚSALOS. 

Y también aprende a cocinar, a todos nos gusta comer rico. 

Mmmmm!!