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sábado, 19 de noviembre de 2011

La República del Amor



“Vamos todos juntos, sin odios ni rencores, a construir una república amorosa, sin rencor social y con grandeza espiritual”, “Solo siendo buenos podemos ser felices”, “México necesita un Código Moral” – Andres Manuel López Obrador.

AMLO, Politico, Sumo Sacerdote,
niño bueno y distribuidor de amor.

Con estas frases, entre otras, vimos el renacimiento político de AMLO, listo para la elección presidencial del 2012; no es que estuviera muerto o en estado comatoso, al contrario, tiene 5 años recorriendo cada municipio del país y armando una movimiento llamado Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), movimiento que aparentemente tiene mucha fuerza potencial pero que todavía no la hemos visto en acción.

Era de esperarse que AMLO ganara las encuestas y Ebrard le levantara la mano como candidato único de la izquierda; después de la declinación de Ebrard todos los reflectores cayeron repentinamente en AMLO, quien estrenó un discurso muy distinto a lo que estábamos acostumbrados a escuchar de el en 2006-2008.

Este cambio de tono y de fondo en el discurso de AMLO aparentemente puede parecer risible; sin embargo, si le ponemos atención podemos ver que es una estrategia brillante. Tan lo es que me atrevo a decir que si hubiera usado esta clase de discurso y actitud en el 2006, hubiera ganado la Presidencia de manera arrolladora.

Pero, ¿qué contiene el nuevo discurso de AMLO? ¿Por qué es tan brillante? ¿Puede ganar la Presidencia de la República con él?...... Empecemos con la primera pregunta: las novedades en el discurso de AMLO, la primera novedad es el cambio de tono y de palabras. El mismo AMLO ha declarado que ya no utilizará el termino “la mafia del poder”, “la camarilla mafiosa”, “nos robaron la Presidencia”, etc. Ha declarado que perdona a todos las personas que lo han ofendido, y ahora incluye en su discurso pensamientos netamente espirituales, rayando incluso en discursos religiosos. El fondo de los discursos no es malo, quizás es políticamente incorrecto, pero ¿quién no está de acuerdo en que se necesita más amor, más valores y proteger más a la familia? Evidentemente que nadie.

Propuesta de bandera oficial de la República Amorosa
A la segunda pregunta, lo que hace particularmente brillante a este cambio de tono primeramente es que ya no vemos ni veremos al AMLO peleonero e intolerante; al contrario, ahora solo vemos a un AMLO que reparte flores y besos a su paso, tomando una postura pacifista, lo cual lo sube a un pedestal difícil de bajar, porque aparte de ser un líder político, ahora intenta ser un líder político, religioso y social, lo cual va a dificultar mucho a los otros candidatos atacarlo. ¿Quién se atrevería a atacar un mensaje de amor y de besos? El discurso de AMLO lo pone a un nivel superior a los otros candidatos, al ser su discurso más elevado, el mismo se eleva de la “suciedad” de la política, donde no se va a confrontar con nadie, donde llamará al perdón y a la conciliación, etc. Solamente a un político tan astuto como AMLO se le pudo haber ocurrido una idea tan buena. Se ha convertido, con un golpe de timón, en el Gandhi mexicano.

Pero, ¿este cambio de actitud es verdadero? Solamente él lo sabe. Hay algunos que no creen en este cambio de personalidad y dicen que sólo es una táctica para hacerse del poder, y que una vez coronado Presidente de México, resucitará sus viejos discursos y se hará el nuevo Chávez, convirtiéndose en el verdadero anticristo. Habemos otros que podríamos darle el beneficio de la duda; después de todo, dicen que cuando una persona experimenta un shock emocional fuerte, la persona puede tener un cambio en su personalidad. Quizás el robo de la Presidencia en el 2006 lo marcó tanto que verdaderamente se ve a sí mismo como el redentor de la Patria. Eso sólo el tiempo lo dirá; lo que si es un hecho, respondiendo a la tercera pregunta, es que este cambio de discurso lo acerca un poco mas a la Presidencia, ya que si siguiera con su personalidad violenta que vimos en el 2006, tendría la derrota asegurada. AMLO ve que el pueblo mexicano es un pueblo herido por muchas cosas: la pobreza, la violencia, la frivolidad de las autoridades, la inadecuada distribución de la riqueza, la opulencia, etc. AMLO se dio cuenta de que el pueblo necesita un poco de justicia social y hasta el día de hoy, él es el único candidato que la ofrece. Yo creo que esta nueva estrategia de campaña le da posibilidades, aunque pocas, de derrotar al PRI, el único peligro es que una vez en el poder pueda tratar de actuar como jefe del Ejecutivo, supremo redentor y sumo sacerdote al mismo tiempo, basando su gobierno en su carisma personal, como lo han hecho tantos líderes de izquierda y derecha en el pasado; esta fórmula ha demostrado ser un fracaso, una nación no es ni se basa en el carisma individual de una persona. Espero que AMLO tenga este concepto suficientemente claro y que el Poder Legislativo y el Judicial estén listos y fuertes para ejercer los controles y contrapesos que la Constitución Mexicana les otorga para poder moderar a un eventual AMLO Presidente. 

Himno de la República Amorosa



Marat.    

martes, 15 de noviembre de 2011

Un Pasito pa’ delante Un Pasito para atrás

“Hay éxitos que rebajan y derrotas que engrandecen.”- Nicolae Iorga.

Durante los 70 años que duró el Ancien Régime en México, las minorías políticas se quejaban amargamente de que el país carecía de instituciones que dieran certeza, seguridad y confianza en materia electoral. Pero gracias a la valentía y a la consistencia en la lucha por la democracia de infinidad de personas, muchas de ellas anónimas, el día de hoy tenemos instituciones carísimas que han dado legitimidad a las elecciones en este país.

Jose Woldenberg
Antes, las elecciones las manejaba la Secretaría de Gobernación, y como decía Don Porfirio Díaz: “El que cuenta los votos, gana”, pero como diría el senador Beltrones “ese régimen político quedó agotado”, los ciudadanos alzaron la voz y lograron quitarle al gobierno la facultad de contar votos para otorgársela a un instituto que fuera autónomo y que gozara de cierto prestigio entre la población, prestigio que se lograba en parte por las personalidades del mundo académico e intelectual que conformaban ese instituto (me viene a la cabeza José Woldenberg y Alonso Lujambio), todos estos avances han sido grandes pasos que dio México en aras de desmantelar el antiguo régimen, pero realmente la certeza de que no hay fraudes electorales ¿ha servido de algo para acabar con las prácticas del pasado?.

Dicen que mala hierba nunca muere. Cada día vemos más pruebas de que eso es cierto; definitivamente la creación del IFE fue un paso para lograr la democracia en México, pero no era el único ni el más necesario. ¿Qué pasó cuando el régimen ya no podía contar los votos y autodeclararse ganador? El régimen busco maneras más creativas de mantenerse en el poder. Si ya no iban a poder meter mano a las urnas, ni llevar mapaches a que se robaran las urnas ni hacer todas las cochinadas del pasado, se aseguraron de que la gente votara por ellos. Lástima que no convencieron a la buena.

Incluso la existencia y el prestigio del IFE han servido para querer ocultar las prácticas poco democráticas que todavía existen en México, como lo son el acarreo, el coyotaje, los programas de “desarrollo social”, las amenazas por parte del crimen organizado (que claro están al servicio de los partidos), etc. Queriendo aparentar que sólo porque el IFE se encarga de las elecciones, entonces ya son transparentes y correctas, lo cual es totalmente falso.

Como si el panorama que acabo de describir no fuera lo suficientemente complicado, ha empezado a surgir una mala costumbre entre los candidatos que participan en las elecciones, práctica que he visto ocurrir en los tres niveles de gobierno, en todos los estados y tristemente en varias elecciones (dicen que una mala conducta que se repite muchas veces se convierte en vicio). Hablo de esa pésima costumbre de no saber perder.

¿Cuándo fue la última vez que ustedes vieron una elección donde los contendientes se dieran la mano, felicitaran al ganador y se pusieran a trabajar a favor de la sociedad que tanto dicen querer? Yo no me acuerdo, el ejemplo más claro de esto fue López Obrador en el 2006, pero antes de esa elección ya habíamos tenido precedentes similares: Fox en Guanajuato en los 90’s, Ramón Corral en Sonora, etc. Rara vez en México se ha logrado anular una elección sólo porque el perdedor no supo tragarse la derrota; no obstante, siguen insistiendo en querer que anulen todas y cada una de las elecciones por supuestas irregularidades, nunca han meditado que en una elección donde acuden a votar millones de personas siempre habrá irregularidades; es normal, somos humanos y no puede haber elecciones 100% perfectas. Las derrotas deben de llevarse con dignidad y con responsabilidad.

Es indudable que a muchos entristece ver que las viejas prácticas regresan, ver que el antiguo régimen esta frotándose las manos por volver, ver que los mexicanos nos hemos vuelto un rebaño guiado por un copete perfecto, pero por más que nos duela todo lo anterior, la solución no es lanzar acusaciones irresponsables a los contrincantes. La solución es ganar “a la buena”, las malas prácticas no se deben de combatir con más malas prácticas, ¿Dónde quedan las enseñanzas de los hombres que en el pasado lucharon con paciencia y con responsabilidad en contra  de un régimen que era totalmente autoritario?

Cocoa Calderón
Ese régimen autoritario ya no existe; está semi desmantelado (indudablemente quiere revivir, pero todavía no lo hace), sin embargo las prácticas políticas hoy en día son totalmente sucias por parte de los que en el pasado tenían la conciencia limpia, la mirada en alto y las convicciones fuertes.

Lo que estamos viendo en Michoacán es verdaderamente triste. Luisa María Calderón “Cocoa” era una candidata extraordinaria, mujeres como ella pocas; se enfrentó a su hermano, se enfrentó a una sociedad retrógrada y conservadora al ser madre soltera, se enfrentó a un mundo de hombres, se alzó con su carisma y sus propuestas, elevó los votos al PAN en Michoacán como nadie. Tristemente no ganó, pero más triste es aún que recurra a la táctica de negar la derrota y querer hacer conteos “voto por voto” y “casilla por casilla”. Cocoa corre el riesgo de perder esa imagen y capital político que tiene, si insiste en negar su derrota.

Es poco probable que Cocoa pueda lograr que anulen las elecciones; lo que sí es altamente probable es que pierda su imagen como política seria, repitiendo las mismas actitudes tontas que tanto daño le hizo a su hermano cuando ganó la presidencia, y de paso, destruirá un poco de la confianza que tiene el pueblo en el IFE.

Es por eso que en México estamos un pasito pa’ adelante con la infraestructura del IFE y con los PREP’s, conteos rápidos, representantes de casillas etc. Mientras que con el otro pie estamos un pasito pa’ atrás, con políticos que no tienen responsabilidad, copetes vacíos de oropel y con políticos que no saben perder.

Pasito pa' delante pasito para atrás ♪♫